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    <<CRÓNICA>> GRASSPOP 2011 (24/25/26 /06/2011) Dessel/Bélgica

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    David Royal
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    <<CRÓNICA>> GRASSPOP 2011 (24/25/26 /06/2011) Dessel/Bélgica

    Mensaje por David Royal el Lun 26 Sep 2011, 22:58



    Más de setenta bandas de metal en tres días es lo que anunciaba está edición 2011 del ya mítico festival metálico celebrado en la flamenca localidad de Dessel (Bélgica). Y este año con el cartel que se anunciaba me resultó imposible no caer en la tentación de acercarme para allá ante la propuesta irrevocable de tres fantásticos compañeros de viaje físico y musical que me animaron a ello.



    El viernes veríamos nada menos que a Scorpions en la que dicen será su última gira y que no pasará, en principio, por nuestro país, el sábado tocaba el turno a Whitesnake, Judas Priest y Ozzy Osbourne como cabeza de cartel del día. Además, podríamos ver el estado actual de dos bandas incombustibles de AOR como Foreigner y Journey, algo de symphonic y gotic metal con fémina al frente, como Epica y Lacuna Coil, y un sinfín de bandas metálicas de ayer y de hoy como Angel Witch, Arch Enemy, también con fémina al frente, pero esta vez no precisamente con voz de soprano, los magníficos Monster Magnet, el genial Duff MacKagan, etc, etc… Lo dicho, era imposible resistirse, y mereció la pena.




    Nuestra particular fiesta rockera/metalera empezó el viernes con Foreigner, ya que me perdí a los Dio Disciples, pero habiendo visto al maravilloso Ronnie James en directo en dos ocasiones, no me supo mal perderme este actual sucedáneo en forma de tributo a este dios insustituible del metal. Lo cierto es que Foreigner estuvieron brillantes. Hasta ahora no había tenido ocasión de ver al que desde 2005 es su vocalista, el ex Hurricane Kelly Hansen y lo cierto es que no me defraudó en absoluto. Bajo una lluvia por aquel entonces abundante, la banda nos deleitó con un buen puñado de clásicos interpretados con gran factura, con un Mick Jones bastante envejecido, no en balde cuenta ya, nada menos, que con 67 años, pero suelto y efectivo con su guitarra, y un Hansen que realmente se dejó la piel para animar a un público que pese a estar algo frío, agradeció temas como los magníficos Urgent, con ese inolvidable solo de saxo, Juke Bow Hero o la empalagosísima I want to know what love is.



    Eran poco más de las tres de la tarde y quedaban aun muchas horas y muchas bandas por delante, así que decidimos no cambiar e escenario para continuar en el escenario principal (hay que apuntar que había cuatro escenarios y los conciertos se simultaneaban en como mínimo dos de ellos). De hecho, viendo lo puntuales que estaban siendo los conciertos valía la pena estar allí un rato más hasta que saltaran a escena los americanos Journey. Americanos, si exceptuamos al “nuevo” cantante y clon, en lo vocal, del extraordinario cantante fundador, Steve Perry, el filipino Arnel Pineda. Éste estuvo bien en su función vocal y regular, para mi gusto, en sus movimientos en escena, yo creo que excesivos y forzados, dando lugar a una imagen un tanto impostada. Pero para remediarlo estaba en gran Neal Schon, más rockero que de costumbre, con sus geniales riffs dejando el pabellón bien alto. La banda no solo se dedicó a rememorar clásicos indiscutibles como Anyway, Separate Ways, Don’t Stop Believin, o la, porque no decirlo, balada algo babosilla, Faithfully (con perdón para sus fans incondicionales) sino que nos deleitaron con esa joya que es Lights, sorpresa extraordinaria para un incondicional de su álbum Infinity (1978), como es mi caso, y se atrevieron a tocar un par de temas, la verdad es que bastante rockeros, de su reciente disco Eclipse (2011).

    Una vez acabaron los californianos (y el filipino), sí tocaba moverse para ver otras bandas ya que Korn, y en mi caso también Volbeat, no eran santo de mi devoción. De todos modos, a estos últimos, y vistos los comentarios acerca de su actuación, tendré que darles pronto una seria oportunidad.




    Así que decidí moverme hacía donde estaba a punto de descargar la banda symphonic metalera, Epica. Y allí estaban ellos, con la bella Simone Simons al frente, no solo luciendo cabellera al viento sino mostrándonos porqué es una de las mejores vocalistas soprano (o en su caso mezzo-soprano) de la escena sinfónico/gótico metálica actual. La banda, para un no excesivamente iniciado como yo, resultó del todo atractiva, por su contundencia, sus extraordinarios músicos, y la citada voz. Solo una pega, el exceso, en algunas ocasiones, de voces guturales del guitarrista/vocalista Mark Jansen, lo cual supone un contraste a menudo innecesario y demasiado obvio con respecto a la voz celestial pero potente al mismo tiempo, de la pelirroja. Tocaron algunos temas de su último trabajo Design Your Universe (2009) como Martyr of the free World o Unleased, The Obsessive Devotion y Sancta Terra de su anterior trabajo, The Divine Conspiracy (2007), además de otros temas de anteriores trabajos como Quietus o Sensorium, hasta completar una hora de un concierto de gran nivel.

    Justo antes del concierto de Epica, cabe decir que nos quedamos con muy buen sabor de boca con Angel Witch a los cuales solo pudimos ver un rato pero cuyo final con su tema homónimo nos dejó con ganas de hacernos con sus viejos discos.



    Y en es mismo escenario, el más pequeño de los cuatro, el Metal Dome, tocó Duff Mckagan justo cuando en el escenario principal Volbeat tocaba para las masas. Personalmente se me hizo extraño ver a Duff y sus Loaded en la sal más pequeña y con a penas un tercio del aforo, pero él se sintió a sus anchas en todo momento y se le veía tan a gusto en ese formato que se permitió tocarnos un tema que, según nos dijo, no tocaba habitualmente en directo, So Fine, además del siempre brutal It’s so easy y Dust and Bones de los inmortales Guns’n’roses además de Attittude de The Misfits además de temas de sus Loaded como, Sick, Dark Days, Cocaine o Dead Skin. Fue un concierto memorable, con un Duff entregado, disfrutando y dándonos nuestra ración necesaria de hard rock-punk-sleazy rock de lo más macarra y es que Duff es así y se le ve mejor que nunca.


    Y llegamos a las 23.15h a los cabezas de cartel de la primera noche, Scorpions. La banda estuvo bien, el set list, para mi gusto, correcto, aunque olvidaron por completo, cosa que ya me esperaba, toda la época pre Matthias Jabs. De hecho, de su actuación solo encuentro algo innecesario esa especie de solo de batería y esa especie de protagonismo que le ceden a James Kottak, donde mientras toca fragmentos de temas en su batería van apareciendo proyectados en pantalla algunos clips e imágenes históricas de la banda. Bien es cierto que el resto de la banda debe descansar durante algunos minutos durante la actuación y ese es el momento justo para ello. Sin embargo, para mí, y yo creo que para cualquier fan acérrimo de la banda, James Kottak, que siendo el más joven cuenta con 49 años y que ya lleva 15 años en la banda, no es nadie, pese a su innegable experiencia previa, comparado con Herman Rarebell a quien creo que también es lícito recordar.

    Una vez dicho esto, poco más se puede decir, simplemente que Meine y los suyos, pese a la edad, se mantienen dignamente, no se mueven tanto como antaño en el escenario pero siguen resultando del todo atractivos, divertidos y emotivos, ejecutan los temas de forma más que correcta, el espectáculo de luces y fuegos artificiales es muy acertado y el público, en general, disfruta con ellos. Yo, a estas alturas, no pediría nada más. Sonaron Sting in the Tail, tema título de su último trabajo (2010), disco del cual también tocaron The best is yet to come y Raised on rock, Make It Real de su disco Animal Magnetism (1980), lo cual cosa me sorprendió y me agradó a partes iguales, y los clásicos The Zoo, Bad Boys Running Wild, la potentísima Dynamite, Coast to coast, Blackout, Big city nights, Still loving you, No one like you y Rock you like a hurricane, además de Tease me please me, el citado solo de batería y el correspondiente de Matthias Jabbs.

    Y entre ratos de lluvia y otros momentos en que, pese a que pese a que no se iban las nubes, el tiempo nos respetaba mínimamente, empezamos la segunda jornada metalera; la del sábado 25 de junio. Día grande donde nos tocaría ver, entre otros, a Whitesnake, Judas Priest y Ozzy Osbourne.. pero todo a su tiempo.. la jornada iba a ser muy larga.

    Antes de la una del mediodía nos acercamos al escenario principal donde empezaban a sonar las primeras notas del concierto de los italianos Lacuna Coil. Esta banda fue para mí una muy grata sorpresa cuando los descubrí, a principios de siglo, con su segundo disco Unleashed Memories (2001). Desde entonces han pasado solo diez años pero el mundo del metal ha cambiado bastante en este corto período de tiempo y aquello que en ese momento sonaba innovador dentro del incipiente metal gótico, la voz dulce de Cristina Scabbia alternada con la voz más agresiva de Andrea Ferro, hoy debería ser revisado por la banda. Con esto quiero decir que Cristina estuvo a la altura y realmente su voz calida es perfecta para los sonidos góticos de la banda, pero, al menos en esta ocasión, Andrea Ferro parecía más un espontáneo que hubiera salido al escenario a gruñir, que sé yo, por el precio abusivo de las entradas, que un verdadero cantante de metal. No quisiera insistir demasiado en ello, ya que fue la primera vez que pude ver a la banda en directo, pero creo que Ferro debiera de tomar algunas clases de canto, y si me quejé del exceso de voces guturales cuando escribí sobre Epica, no estoy seguro de que éste, pese a no hacer uso de tales “guturalidades”, lo hiciera mucho mejor que el vocalista/guitarrista y compositor de los holandeses; con lo cual, en los dos casos, me quedo con ambas chicas y les daría una patada en el culo a los chicos gritones. Si a esto le añadimos el exceso de samplers (sonidos pregrabados) que suenan en muchas intros mientras los miembros de la banda están inmóviles, cosa que quizás podría resolverse en parte con un teclista, y a que su versión de Enjoy the silence de los Depeche Mode se la podrían reservar para su fiesta de cumpleaños o para otros eventos que no fueran un festival metálico, debo decir que el concierto me decepcionó.

    Pese a ello, sonaron buenos temas, ya que la banda cuenta con muchos de ellos, como To the edge, Fragile, Fragments of faith de su disco Karmacode (2006) o Heaven’s a lie del disco Comalies (2002) y otros, para mí no tan buenos, como son los de su último trabajo Shallow Life (2009), disco del cual tocaron un buen montón de temas, como Underdog, I want tell you, I’m not afraid o Spellbound, y para mi desgracia, ni uno solo de Unleashed Memories (2001) ni de su debut In a reverie (1999).

    Pero la peor noticia no fue la voz de Ferro, los reiterados samplers o el exceso de temas de su último y peor disco, si no que justo antes de su actuación se había anunciado en pantalla la baja de Ozzy Osbourne, según el comunicado oficial, por laringitis. Al mismo tiempo, y para cubrir el expediente, se anunciaba que Judas Priest daría un concierto de dos horas substituyendo al Madman como cabezas de cartel, y que el vacío que se generaba lo cubriría la banda belga Channel Zero.

    Así que un poco cabreado, pero dispuesto a pesármelo bien viendo a bandas que tenía mucho interés en ojear indirecto, me puse manos a la obra abandonando el escenario principal por unas horas y que Firewind no me interesaban, Channel Zero, en principio tampoco demasiado y Black Label Society tampoco si por ello tenía que perderme la actuación de Spiritual Beggards.

    De nuevo en el más pequeño de los escenarios disfruté de un conciertazo, como la tarde anterior me había sucedido con Duff Mckagan y con lo poco que pude ver de Angel Witch. Spiritual Beggards estuvieron geniales. Los suecos sonaron conundentes, potentes, con una gran voz y buenas tablas por parte de su nuevo vocalista, Apollo Papathanasio, curiosamente ex vocalista de la banda Firewind, que hacía una hora había tocado en el escenario principal. La verdad es que no es el genial Janne JB Christoffersson y su tremenda voz, pero es un cantante que está a la altura, con un registro similar y bastante efectivo, con lo cual la banda salva dignamente la papeleta. Así que los amantes del sonido del hard rock/heavy metal setentero revisitado y rebautizado como stoner, fuimos felices durante casi tres cuartos de hora con temas como One man army, Beneath the skin u otros de su nuevo album Return to zero (2010) como We are free o Star Born.

    Y como ya le había cogido gusto a la sala, ¿por qué no quedarse a ver a los Electric Wizard?. Y es que si a alguna banda nos podemos referir como influencia máxima si hablamos de sonido stoner, como era el caso de los Beggards, esa es Black Sabbath, una de mis favoritas de todos los tiempos, pero si en lugar de hablar de stoner hablamos de doom, las influencias Sabbath se multiplican. Y eso es lo que nos ofrecen los ingleses Electric Wizard, doom metal puro y duro. Temas largos, contundentes, lentos, pesados.. De hecho, con seis temas ya tuvieron suficiente para llenar casi una hora de concierto, lo cual, significa que, pese a que me resultaron atractivos, y no solo por su rubia bajista, al final opté por irme al césped a descansar unos instantes antes de que acabara su sexto tema, el “alegre” Funeralopolis, ya que el festival se estaba convirtiendo en poco menos que una maratón y unos segundos de descanso podían facilitar que no todo acabara como el tema de los Wizard y pudiera recobrar algo de energías.

    Pero como seguía ansioso por un poco más de stoner/hard rock/heavy de reminiscencias setenteras, no tardé mucho en levantarme para ir hasta el escenario Marquee II donde a las 19.30 empezaban Monster Magnet. Y allí estaban ellos en la que fue, en mi opinión, la mejor actuación de todas las que pude ver en el festival. Además puede sentarme en la vaya de la mesa de mezclas sin que los técnicos me lo impidieran y por encima de las cabezas de un buen montón de seguidores pude ver a un enorme Dave Wyndorf animando al personal como nadie hasta entonces lo había conseguido. Y lo de enorme vale también por las exageradas dimensiones que ha adquirido el pequeño líder de la banda, esperemos que el motivo sea que ya ha abandonado definitivamente las drogas, las cuales en 2006 le habían llevado incluso a cancelar la gira que llevaban a cabo entonces. Wyndorf es un verdadero frontman, un tío simpático, emotivo, que pese a que no se mueve demasiado ya que va siempre ataviado con su guitarra, no para de animar al público y de seducirlo con sus gritos y sus gestos para que participen de la fiesta que supone una actuación de los Magnet. Los temas, claro está, facilitan la labor. Y allí estaban uno tras otro, resonando en toda la sala hasta llegar al colofón final con Space Lord de su disco más exitoso, Powertrip (1998) y ese grito de guerra que ni uno solo de los presentes nos resistimos a repetir con el puño alzado, Space Lord motherfuckeeeerr!! Esperamos volver a verlos pronto, si puede ser, cerca de casa.



    Y antes de que el grupo se despidiera me fui rápidamente al escenario principal, ahora si merecía la pena volver porque estaban a punto de saltar a escena Whitesnake.
    De la actuación de Whitesnake destacar que Coverdale, además de afónico, estuvo agradable con el público, cercano y comunicativo. El set list fue correcto, aunque para mí Is this love sobra totalmente, pero entiendo que aún intente sacarle jugo a un tema que sonó en exceso en su día pero que hoy es un gesto de pura nostalgia. El resto de temas fueron Give me all your love, Love ain’t no stranger, Slide it in, Fool for your lovin’, Here I go again y Still of the night, además de los más recientes Best Years de su penúltimo Good to be bad (2008) y Steal your heart away y Forevermore de su disco homónimo, Forevermore (2010). A esto hay que añadirle los solos de guitarra (innecesarios y más aun en una actuación relativamente corta al no ser cabezas de cartel) y el infumable solo de batería del nuevo miembro de la banda, Bran Tichy, quién, supongo que porqué así lo debe decir su nómina como nuevo componente, se centró en repetir el solo de batería que durante los últimos treinta se empeñaba en ofrecernos el bueno de Tommy Aldridge, acabando el solo tocando la batería con los puños, la cual cosa, ya no hace gracia. En definitiva, una actuación, en general simplemente correcta y poco más. Esperemos que la banda se mantenga y Coverdale y los de turno sigan sacando discos, ya que su último trabajo me parece bastante interesante, ora cosa es si voy a volver a verlos en directo, porque cada vez que lo hago añoro más la primera vez que los vi en 1990 con un Coverdale pletórico con la voz.


    Y llegados a este punto y ante la ausencia de Ozzy, solo nos faltaba esperar a que Judas Priest saltaran a la palestra. A las once y escasos minutos de la noche lo hicieron, y una duda resonó en mi cabeza, ¿estaría Rob Halford mejor de voz que de estado físico?. La respuesta la obtuve enseguida, en cuanto sonó, Rapid Fire. Ciertamente el estado físico de Halford, a estas alturas, con más de cuarenta años de metal a cuestas, como el nos recordó en más de una ocasión, vanagloriándose, no sin razón, de ello, es casi lamentable. A veces, parece que el cetro que utiliza en algunos de los temas, es más un bastón para apoyarse que un elemento más de su recargado atrezzo metalero, pero hay que decir que de voz, al menos en Graspop, estuvo notable. Y es que si comparamos a Halford, sus agudos, sus falsetes y su potencia, con muchos de los cantantes actuales del metal, que podrían ser sus hijos, aún hoy, Rob Halford sigue siendo uno de los más grandes. Otra cosa es cuanto tiempo más podrá aguantar encima de un escenario, pero en este caso lo hizo durante dos horas enteras, abandonando el escenario en muy escasas ocasiones, para los solos, y durante muy cortos períodos de tiempo. El repertorio, por tanto, fue extensísimo y hubo tiempo para sacar la moto al escenario, para tocar infinidad de clásicos y para que el público cantara, de principio a fin, Breaking the law sin que Halford tuviera que participar. Como curiosidad, me gustó que Halford y los suyos no olvidaran, tampoco, temas muy antiguos, prácticamente más viejos que yo, pero que me encantan, como Never Satisfied de su Rick Rolla (1974) o Victims of changes de Sad Wings of destiny (1976) además de sus innumerables clásicos ochentenos, que no hace falta ni mencionar, algunos éxitos noventeros, como Painkiller de su disco de igual título, Painkiller (1990), más algún tema más reciente como Prophecy de su disco Nostradamus (2008) o Judas Rising, único tema que tocaron de su último trabajo, Victims of Retribution (2011).

    Y pese a que quedaba aún un día de festival y me interesaba ver a alguna banda de sonidos extremos como Kreator u Opeth u otras quizás más orientadas a fans algo más “juveniles” como Slipknot, Living alter midnight de los Judas fue el colofón y el punto final a dos días intensísimos de puro rock y metal, porque el domingo había que coger el avión de vuelta a la Ciudad Condal. Para llegar a ello, habíamos disfrutado de más diex horas diarias casi ininterrumpidas de metal, habíamos comido hamburguesas algo mangurrinas, y si no que se lo digan a mi estómago, habíamos dormido poco y mal, pero, como dije al inicio, había merecido mucho la pena…

    http://rocknotdead.webs.com/cronicasdeconciertos.htm

    Crónica: Òscar Herrera ‘Zep’
    Fotos: Òscar Herrera ‘Zep’ / Carles Debant




      Fecha y hora actual: Vie 09 Dic 2016, 16:31